La locura y Americana

La locura y Americana

En esta sociedad y estos tiempos en los que vivimos, la locura parece haberse apoderado de una gran parte de la población, a veces incluso de nosotros mismos y de nuestros seres más próximos. Como el cine indie siempre refleja la sociedad, Americana tiene un buen puñado de películas con la locura como eje central. Pasad y mirad…

Porque en Damsel casi todos los personajes están un poco zumbados. De hecho en la mayoría de películas de los hermanos Zellner todos lo están. No parece demasiado centrado Samuel Alabaster (Robert Pattinson) realizando ese viaje hacia el nada en busca de una chica que dice conocer más de lo que en realidad conoce. Ni tampoco Penélope (Mia Wasikowska) es demasiado de fiar. Y de los personajes que los acompañan ya ni hablemos. Y lo que suele pasar es que cuando se juntan muchos locos en una reunión la cosa no acaba demasiado bien. Con todo esto, los hermanos Zellner tendrán todos los ingredientes necesarios para desatar la locura de los personajes y la suya propia. Y no es poca.

Otro director que siempre habla de personajes que están al límite de la salud mental es Alex Ross Perry. En Her Smell tensa todavía más la cuerda. Becky (Elisabeth Moss) sufre problemas mentales serios, cantante punk de pasado exitoso, ahora su vida es un infierno lleno de paranoia y depresión, acentuado todo por el consumo descontrolado de alcohol y drogas. Sumergiéndonos en la locura de su personaje, ayudándose de los excesos de una actriz entregada a la causa y con unos estridentes recursos estéticos en la dirección, Her Smell es el descenso a los infiernos de una mente enferma. Sin red. Con todas las consecuencias.

Y otro que está muy loco es el protagonista de Relaxer, la última (si, también locura) del director Joel Potrykus. Abbie (otra vez Joshua Burge) es un gamer que vive sin salir de su habitación. Entre reto y reto se le aparece uno de irrevocable: superar el nivel 258 de Pacman, proeza que nadie ha conseguido nunca porque parece que el juego tiene un error informático. La absoluta locura y paranoia se apoderará de un personaje condenado a vivir desde un sofá del que no se puede levantar y que solo podrá contactar con el exterior a través de las visitas que recibirá de personajes de lo más estrafalarios. Normalito todo, vaya.

En Madeline’s Madeline, su directora, Josephine Decker irá unos pasos más allá e intentará que veamos el mundo con la mirada de una chica de catorce años con problemas mentales y emocionales, Madeline (Helena Howard) que a través de las clases de improvisación e interpretación de una pequeña escuela de teatro, descubre una manera única de expresar su mundo interior y explorar su relación con los demás. Una experiencia formal muy al límite, mucho más sensorial que narrativa. Una forma única de sentirnos parte del extraño mundo interior de la protagonista.

Y hablando de locura, todo lo que sucede en An Evening with Beverly Luff Linn es de manicomio. Individuos infinitamente extraños y situaciones donde el delirio es el estado habitual. Encabeza esta galería de personajes Lulu (una desatada Aubrey Plaza) casada con un tipo ridículo, con compañeros de trabajo esperpénticos y que de repente, decide abandonarlo todo para ir a encontrar una otro personaje todavía más extremo, que anuncian por la tele y que parece que dará un espectáculo en un hotel próximo. Las situaciones pasadísimas de vueltas están aseguradas. Nadie parece estar en su sano juicio. Ni siquiera el director.

Y también llena de personajes estrafalarios que bordean la locura está The Golden Boat, un proyecto americano del director chileno Raoul Ruiz que estuvo perdido durante mucho tiempo y que pudo rescatar el MOMA muchos años después de su primera exhibición al Festival de Róterdam, donde ganó el premio del público en 1991. Un proyecto con una exhibición ya de por sí muy loca que nos vendrá a presentar Jordi Torrent, uno de sus productores. The Golden Boat nos muestra el deambular de un crítico de música y un asesino trastornados que emprenden un viaje absurdo por el Manhattan de los 90 donde no faltan bohemios internacionales, hipsters con muchos aires y femmes fatales. Lo mejor de cada casa…

¿Está zumbado Bill Murray? ¿Por qué dice la leyenda urbana que aparece en fiestas de cumpleaños anónimas que comparte con la gente para después irse sin dejar rastro? ¿Por qué de repente te lo puedes encontrar en un bar sirviendo copas o en una fiesta universitaria fregando platos? Intentar resolver todos estos porqués es el objetivo del documental The Bill Murray Stories: Life Lessons Learned from a Mythical Man. Y además de demostrar su veracidad, el director Tommy Avallone quiere encontrar también los motivos por los que Bill Murray actúa así. ¿Es un loco o una mente lúcida? ¿O como suele pasar los extremos se tocan y se fusionan? Bill Murray. Todo un personaje.

Passeu i mireu. I tant de bo sortiu indemnes…

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