Ciudad de México cuenta tan solo con 45 ambulancias, aunque su población sobrepasa los 9 millones de habitantes. Por eso un negocio no reglamentado es el traslado y asistencia médica de heridos en accidentes en ambulancias particulares. La familia Ochoa, que sobrevive en el umbral de la pobreza, tiene una. Su día a día consiste en llegar antes que nadie a los lugares en que ha habido un accidente, socorrer a los heridos, trasladarlos al hospital y en última instancia, intentar cobrar la factura. Realizan un servicio social, pero también tienen que usar métodos no demasiado éticos con los heridos, aprovechándose de las circunstancias. La película refleja la rutina de la familia, tanto en su trabajo como en sus momentos de descanso.
Proyección y debate sobre bioética en colaboración con la Fundació Víctor Grífols i Lucas.
11 y 12 de marzo a las 10:30 en los Cines Girona y el 19 de abril en Vic a las 10:00.